domingo 12 de julio de 2009

EN-RED-A-DOS

Azul siempre se había preguntado si su nombre la definía de alguna manera. Era un color. Un color primario además.

"El azul es un color fresco, tranquilizante y se le asocia con la mente, a la parte más intelectual de la mente, igual que el amarillo.

El azul representa la noche. El azul marino, nos hace sentir relajados y tranquilos, como el inmenso y oscuro mar durante la noche.

El azul claro y el azul cielo, nos hacen sentir tranquilos y protegidos de todo el alboroto y las actividades del día; también es aconsejable contra el insomnio.

El oscuro azul de medianoche, ejerce como un fuerte sedante sobre la mente, permitiéndonos conectar con nuestra parte femenina e intuitiva. Demasiado azul oscuro, puede producirnos depresión.

El azul ayuda a controlar la mente, a tener claridad de ideas y a ser creativos.

El color azul está asociado a los signos piscis, libra, acuario y sagitario.

Palabras claves del color azul: estabilidad, profundidad, lealtad, confianza, sabiduría, inteligencia, fe, verdad, eternidad.

Azul marino: conocimiento, lo mental, integridad, poder, seriedad.

Azul Claro: generosidad, salud, curación, frescor, entendimiento, tranquilidad".


Muchas de estas cosas no tenían absolutamente nada que ver con ella. Pero nada.
No obstante, siempre se había preguntado que había impulsado a sus padres a decidirse por aquél nombre. Las excusas eran muchas, pero hay un "clic" que hace que sea ese y no otro. ¿Por qué no "Margarita", "Violeta", "Florencia" , "Silvia", "Magdalena", "Cristina" o cualquier otro? Sin embargo, no se quejaba. El nombre le gustaba. Era parte de ella, o ella se había hecho en torno a el.

Sólo era uno de sus temas predilectos cuando se preparaba una taza de té y se sentaba a mirar más allá de su balconcito, rodeada de sus macetitas discretas, pero siempre llenas de flores.
No le gustaban las plantas, bueno, no es cierto. Sí que le gustaban. Las que no le gustaban eran esas que no tenían flores. Los helechos, los ficus, etc. No tenían color. Algunos dirán que son verdes, sí, pero no tienen mayor atractivo. Y los helechos, ¡hacen una suciedad impresionante cuando se les secan las hojitas y comienzan a caerse! Mejor las flores, que dan golpes de colores que alegran el espíritu.

Es raro que a esa hora le tocaran el timbre, pero sonó. Sócrates, su gato negro, se sobresaltó y corrió hacia dentro. Con la cola erguida y las orejas paradas, se puso a dar vueltas debajo de la mesa.
Azul abrió la puerta del apartamento y un poco incrédula y cautelosa miró al hombre que se encontraba frente a ella. Por fuerza tenía que ser un vecino. El edificio de varios apartamentos estaba bien custodiado por un guardia de seguridad las 24 hs. del día y un portero bastante cascarrabias. Por tal motivo, los visitantes eran registrados al entrar o tenía que buscarlo el inquilino/dueño que los esperaba.

El hombre parecía un tanto incómodo... como quien no se decide a hablar. Azul se arrepintió tarde de estar vestida "de entre casa". El jean gastado y la camiseta corta, no eran la mejor forma de causar una buena "primera impresión".


- Disculpame que te moleste, pero acabo de mudarme al apartamento de arriba y con tantas cajas no puedo encontrar el destapador... y con tanto calor, apetecía una cervecita.

Casi podría decirse que se había sonrojado un poco al mencionar la cerveza.
A Azul le pareció que estaba buenísimo. No se salía de lo normal, pero era llamativo, y tenía una sonrisa preciosa. La mirada un poco inquietante, como nublada con un velo desconocido.

Lo vio echarle un rápido vistazo al apartamento, para cualquier otro ese gesto hubiera pasado desapercibido, pero Azul estaba acostumbrada a observar a las personas. Y ese hombre le producía un escozor en lo más profundo de su ser. Como un cosquilleo debajo de la piel, cientos de hormigas completamente enloquecidas en medio de una carrera de velocidad.

Siempre había sido un poco tímida, pero había aprendido a manejarlo bastante bien, sin embargo, ella misma se sorprendió de su respuesta:


- Si no te molesta, yo te presto el destapador y tu me convidas con esa cerveza.

Supo que se había ruborizado. Se sintió tonta al instante con la taza aún en la mano. Probablemente, tuviera novia, no lo había pensado, no hasta ese momento.


- De acuerdo, espera que la busco.

- También puedes darte una ducha aquí, seguramente no encontrarás las toallas tampoco...


(Vale, estoy loca. Completa y absolutamente loca. He invitado a un completo desconocido a que se duche en mi baño... )

El muchacho la miró por un minuto como dudando de su cordura también. Luego movió la cabeza en un gesto que parecía muy suyo. Sonrió con esa sonrisa que hizo estremecer a Azul y dijo:

- Fabricio. Y me parece una excelente idea, si a ti no te molesta.

- Azul. Y claro que no - esbozó una sonrisa amigable - sé lo que es una mudanza.

Fabricio se preguntaba en su apartamento como es que a alguien podían quedarle tan bien unos jeans gastados y una camiseta corta. Y la suerte que había tenido de tocar la puerta de ese apartamento y no otro. Buscó la cerveza en el refrigerador. Lo primero que había limpiado y encendido. Sí, estaba fresca.
Ropa interior, medias, jeans y una camiseta. El cepillo de dientes y una pastilla de jabón. Ahí estaban las toallas, pero las dejó dobladas sobre una cama sin hacer. Ella se las había ofrecido y con ello se iría su excusa al traste.

Cerró al salir y volvió a tocar en el apartamento de la morena de sonrisa deslumbrante.


- Genial. Tu ve a ducharte y yo preparo la cerveza. - dijo ella con una naturalidad desconcertante.

Mientras se duchaba Fabricio se preguntaba si ella sería tan gentil siempre. Si no era demasiado confiada. O era muy fácil o muy ingenua. El mundo estaba lleno de personas peligrosas!
Curiosamente, una sombra de preocupación por la seguridad de aquella muchacha, se le cruzó por la mente. No parecía una chica fácil, sino más bien todo lo contrario. Su apartamento era cálido, hogareño, emanaba un aura de tartas, galletitas de avena y miel, comidas caseras y café después de la cena. Los pequeños detalles estaban escogidos con gusto y delicadeza, pero también alegría y armonía.

En la cocina, Azul también se preguntaba por el hombre. Y claro, por ella. Su actitud había sido desmesuradamente impropia. Y a pesar de ello, no dejaba de imaginarlo bajo la ducha. Secándose con su toalla más grande, más esponjosa, blanca como la nieve.


Cuando él salió aún secándose el pelo corto, negro y ensortijado con la toalla, algo hizo presión sobre el corazón de la mujer. Una especie de mazazo en medio del estómago y un ligero temblor en las piernas.
Él la vio tambalearse un poco en su sitio y se acercó presurosamente a sacarle la bandeja, con los vasos de cerveza helada y unos platitos con chucherías para picar, de las manos.

- Es mucho para traer en un solo viaje.

- La verdad, es que no parecía tanto. - dijo ella, pero no era cierto. No fue la bandeja lo que la desestabilizó, sino él.


Se acomodaron en el sofá, que no era un sofá, sino un catre muy bien vestido con almohadones de colores. Y se dispusieron a comer y beber mientras charlaban.

Se enteraron que tenían la misma edad, que ella trabajaba en una oficina bastante peculiar, que él trabajaba desde su casa, diseñador gráfico.

Ambos tenían mal carácter, pero también un humor sarcástico e irónico.
Los dos eran un poco antisociales y hermitaños, pero disfrutaban de cuando en cuando de la compañía de amigos y familiares.
Los dos estaban solteros, aunque deseaban encontrar a alguien que compartiera sus días con ellos.
Les gustaba el cine, la buena comida y leer.
Cada uno tenía sus manías y rituales. Ella tenía un gato por mascota que se restregó por minutos enteros en las perneras del pantalón de él.
Fabricio no tenía mascotas, pero le gustaban los perros.

A los dos les gustaba viajar, pero con cierta tranquilidad. Ella contó un par de viajes, pero se divirtió locamente cuando supo que él había viajado mucho más.

Ella no dejaba de hablar, y por momentos él se retraía un poco, pero no dejaba de mostrarse interesado por cuánto ella contaba.

Azul tenía la sonrisa fácil, a Fabricio le costaba un poco más sonreir y lo hacía con cierta timidéz.

Pasaron horas antes de que se dieran cuenta que el sol se estaba escondiendo y unas nubes rosáceas cortaban el camino de su huída. Se quedaron unos segundos mirando el horizonte que se iba tiñendo de colores cada vez más oscuros mientras la barca solar de Helios se alejaba para dar paso a su hermana Selene.

Fabricio se puso de pie y ayudó a Azul a recoger los restos de la bacanal de la tarde, mientras ella le decía una y otra vez que no se preocupara, que ella ya lo hacía.
Él buscó el atadito de ropa sucia que había dejado esperándolo para la hora de partir.
Se despidieron amigablemente, con varios cumplidos y la propuesta de volver a repetir el momento, quizás con una pizza y una película.

Azul no quiso cerrar inmediatamente la puerta, quería verlo hasta que ya no se lo viera. Él la miro desde la escalera como quien también desea esa última imagen de ella sosteniendo la puerta abierta a medias.

Y entonces, él se volvió. Regresó.


- Quizás sea un desubicado, pero... - dijo mientras la pasaba una mano por la nuca de ella y la besaba.


Ella se sonrió entre sus labios y él lo supo. La empujó un poco hacia dentro y ella volvió sobre sus pasos y cerró la puerta.
El atado de ropa cayó de la mano de Fabricio y fue a recostarse en el suelo mientrás él usaba esa mano para rodearle la cintura.

Era ligeramente más alto que Azul. Perfecto.
Con una patadita hizo que Sócrates se escabullera y dejara de rozarse contra ellos. Azul recorrió su pecho firme, sus hombros, su cintura. Fabricio la besaba y rozaba su cuerpo bajando hasta la cintura. Puso las manos en su espalda acariciándola con deseo. Volvió a su cintura y practicamente, clavó sus manos en ella. Cortó el beso y bajó la cabeza.
Se estaba controlando. ¡NO!


Azul buscó su boca y le arrebató un beso lujurioso mientras lo miraba determinada.
Fabricio sintió como todo su control desaparecía en aquellas pupilas color avellanda que lo devoraban. Ella sintió cómo toda la sangre de su cuerpo se agolpaba en su vientre. También lo sintió a él y se apretó contra su cuerpo.

No supieron como llegaron hasta el cuarto, o cuándo se quitaron la ropa, pero Azul supo que el tiempo se había detenido cuando vio ese cuerpo desnudo frente a ella.
Era excitante.
Piernas bien formadas, una espalda que se alineaba perfectamente con las caderas y un culo alucinante.
Por un momento lo miró y no supo que pensar.
Él se mostró un poco cohibido, pero le acarició el pelo y le susurró un cálido y urgido
"no te preocupes" que le desató de nuevo la locura.

El la besó por todo el cuerpo, se detuvo a jugar con sus tetas, rozandole la espina dorsal con un dedo que la llenó de escalosfríos que la recorrieron frenéticamente. Le besó el cuello y acarició su cintura sin detenerse.

Ella lo abrazó y recorrió su espalda con deleite y lujuria. Luego fue bajando y rozó con sutileza su culo para atraerlo hasta ella.


Él quiso detenerse más, quiso probar toda su escencia, hundirse en el perfume de su piel y su sexo, pero Azul no aguantaba más. Todo su cuerpo temblaba de deseo y espectación.


Fabricio acercó sus dedos y la sintió tibia, espesa y esperándolo.
Se dejó atrapar por su piel, por sus músculos que se relajaban para recibirlo y se contraían para no dejarlo escapar. Suavemente fue dejándose caer dentro de ella. Y tuvo que contenerse cuando la escuchó gemir y la sintió diluirse debajo de su cuerpo. Empezó a moverse muy suavemente, pero Azul lo atrajo hacia sí de un empujón agarrada firmemente a su culo. Ella fue la que marcó el ritmo y él lo siguió y lo superó. Era una carrera desenfrenada al orgasmo.
Se acariciaron con mil manos, se estremecieron con los suspiros entrecortados, se entretejieron el uno al otro enroscándose mientras se degustaban, se saboreaban, se detenían, se lamían y tocaban.
La seda de la piel blanca de Azul se rozaba contra la piel masculina del cuerpo de Fabricio que la electrizaba.

Jugaron con sus cuerpos, con sus sensaciones, con el calor y el frío de la presencia y ausencia de los cuerpos.
Se agotaron en una fiebre que los consumía y de las cenizas volvían a comenzar. Hasta que el calor pareció estallar entre los dos y el orgasmo los encontró desprevenidos, arrasando con todo.

Tardaron un buen rato en hablar. Simplemente se besaron, acariciaron y miraron un buen rato. Intentaron hilvanar algún pensamiento, quisieron pensar que todo había sido una locura, pero no era cierto.
Dormitaron un rato y luego, él, un poco incómodo fue al baño y se cambió.

Azul se había puesto un vestido sencillo que caía sobre su cuerpo y lo esperaba en el living fumándose un cigarrillo... Él la miró con cierta dulzura y le dió un beso suave como el vuelo de una mariposa que volvió a estremecerla.


- Creo que es tarde y empezamos esto al revés.

Ella supo que su mundo se desmoronaba, se deshacía a sus pies. De modo que se paró imperturbable con su mejor cara de poker y esperó que asestara el golpe.


- Espero haber arreglado ya casi todo para mañana. Alquilo una película de terror y preparo unos spaguettis a la carbonara que son bastante decentes. A tí te toca el vino. Tinto a ser posible. A las 10 te parece bien?

Azul sonrió con su alma completa, con un cosquilleo en las manos que no menguaba.


- Justo encima de mí, no? - dijo ella con la voz que le temblaba de nervios.

- Sí mi amor, siempre encima de tí - dijo con picardía. Le dio una palmadita en el culo y traspasó la puerta.

Dejaba atrás a Azul con el corazón arremolinado de sensaciones econtradas y el cuerpo palpitando por el deseo de que la noche llegará más pronto aquél día.





domingo 5 de julio de 2009

VOLVER

Hoy tenía ganas de volver a escribir, así que me he sentado frente al PC, bien despierta y he mirado esta página en blanco. La he mirado ya durante media hora. Y no se me ocurre nada.
Hoy tenía ganas de volver, con algo interesante, con un cuento, con un personaje, con una historia. He pensado en la Gripe "A", en mi presidenta y su marido que se dedican más a pelearse con Reutemann que a ver que hacen con una pandemia que se extiende vertiginosamente. Pero aburre. No deja de ser lo de siempre.
También se me ocurrió reirme de un par de videitos que me encontré paveando con youtube, pero me parece que no es mi estilo. Finalmente, pensé irme a ver televisión y matar esta agonía de las palabras que se escuchaba en mi garganta y se extendía hasta mis dedos.
Curioso como la televisión parece ahogar la falta de inspiración. La cubre con una frazada y la deja toda tibiecita como si fuera otra cosa y no, la muerte de las ideas.
Mis personajes se revuelven en el fondo pujando por salir, pero se metamorfosean y no sé cuál es cuál, no consigo escucharlos para que me cuenten su historia.
Al final, acabaré yéndome a ver televisión, pero sin sacarme esta sensación de que aún me queda algo pendiente: escribir.
Veremos que pasa más tarde... quizás me ilumine, o se me cruce una película que me despierte un poco y me aleje de este ostracismo. O puede que alguien me cuente un chisme que me haga ver una historia escondida detrás de lo evidente.
Lo más probable es que lleve ya demasiado tiempo en la realidad y se me haya olvidado inventar, soñar, crear.
Puede que me haya dejado mi polvo de hadas en la otra bolsa. Puede que mis alitas estén dormidas también.
Más tarde... pero no quería irme, sin volver.

¡Los extrañaba!

viernes 22 de mayo de 2009

LOCURA INSOMNE

Pocas cosas causan tanto terror como un loco. No un loco lindo o un loco bueno. Sino ese loco que te mira con los ojos perdidos en el más allá. Un más allá que los de este lado de la cordura, no somos capaces de ver. A veces me pregunto si ellos están locos o nosotros medio tuertos y solo vemos una parte de la realidad. Algunos locos me hacen preguntarme si los locos son ellos o nosotros. Si ellos no son los que se paran sobre la verdad y nosotros mentimos o somos hipócritas que se niegan al realismo. Al fin y al cabo, ellos quieren matar y matan. Nosotros queremos matar y nos llenamos de odio, lo escondemos debajo de una falsa sonrisa y nos enfermamos. Hasta puede que quedemos locos.

Nada causa tanto terror como un loco. De esos que dan vueltas por la habitación mirándote de reojo, como desconfiando. Mientras tanto, guiñan un ojo, tienen tics faciales, hacen ruido con la boca o simplemente repiten, en un murmullo, cientos de frases y palabras más o menos coherentes.


Nada causa tanto terror como un loco. Tal vez, porque alguna vez fueron cuerdos, como nosotros. Y puede ser esa evidencia, la que nos muestre cuán cerca podemos estar de convertirnos, también, en un loco.
Nada causa tanto terror como un loco que se te acerca. Que te mira a los ojos, con apenas un suspiro de por medio. Nada peor como un loco que te quiere tocar. No sé si es porque tememos que se nos "pegue" la locura, o porque de repente pueda tener un bolígrafo escondido que nos atraviese la yugular.

Y luego están esos otros locos, que parecen idos de la vida. Los "zombies" de largas ojeras, piel blanca y traslúcida como la de un axolote. Con sus movimientos pausados, casi babosos. Ese arrastrar de pies que produce cansancio de solo mirarlo. Aquellos a los que en pos de recuperarles la "buena conducta" se les ha perdido la vida. No hay vida tras el vidrio acuoso de sus ojos. Nos hay pasión ni locura. Claro, esa era la idea.


Nada nos aterra más que un loco... verlo aproximarse y pensar en cómo reaccionará, que hará, que ve, que percibe de esta realidad lógica a la que estamos atados. Nos estará viendo a nosotros ¿o en nuestro lugar verá a un bicho espantoso que desea desgarrarle las entrañas a mordiscos? ¿Vendrá sobre nosotros a defender sus víceras de una alucinación? ¿Seremos su proxima victima? ¿O ya lo hemos sido ante su sola presencia? Acaso ¿no es en sí misma una situación violenta el tener que presentarnos cara a cara con un loco? ¿Por qué es violenta? ¿Porque tengo miedo? ¿Porque me recuerda que mi raciocinio también es vulnerable? ¿Porque temo encontrar lógica en sus pensamientos desvariados? ¿Porque realmente creo que puede ponerse agresivo?

Pero si aún no lo sé, es simplemente un loco, un loco anónimo, un loco cualquiera. Justo: cualquiera. Pude ser yo. Puedo ser yo. Por eso me dan miedo los locos. Porque no tienen estructura. Porque intentamos encasillarlos, diagnósticarlos, entenderlos.

Entenderlos. ¿Se puede entender a un loco? Y, quien lo entiende ¿puede seguir considerándose sano?


No sé si son los eternos e incansables pasos que resuenan en el pasillo a todas horas, o el permanente olor a cloro que lo inunda todo... o la mustia estatua de cera, robada de un antiguo cuadro solicitando silencio, de las enfermeras. O el sonido espeluznante de los golpes compulsivos y reiterados de una cucharita, de un pie sobre el suelo, de un puño contra la pared. O el murmullo que se arrastra como una serpiente por el aire de todo el nosocomio.
No sé si lo peor no es ese "toc toc" en mi puerta.

- Dra. el paciente de la 207 está en crisis de nuevo...



miércoles 15 de abril de 2009

ZORIONAK JON


Hoy es el cumpleaños de una persona muy especial para mí. No lee el blog (pero igual consigo que hoy si lo haga :-P ) y no le conocen. Se llama Jon y es del País Vasco. Una persona maravillosa, un ser humano espléndido, un amigo como pocos.
Siempre he dicho que de existir realmente un alma gemela, la mía sería él.
Ese amigo del alma que sabe lo que pensás aún cuando no lo digas. Ese que mientras le cuentas algo sabe con certeza lo que estás sintiendo y se adelanta en la historia. Ese que, con solo oirte suspirar, entiende.
La vida nos puso en lugares demasiado diferentes, distantes, alejados. Pero nosotros supimos encontrarnos, llegarnos al corazón, apoyarnos y consolarnos a pesar de los kilometros.
Hoy cumple años, y seguimos lejos, pero cerca. Como siempre lo hemos hecho desde hace ya 8 años.
Jon: Quiero decirte que te quiero. Aquí en mi espacio. Entre las letras que dibujan mi alma cada vez que puedo. Quiero que sepas que, como siempre: estoy. Quiero que sientas lo mucho que te echo de menos, pero también, lo feliz que me hace saber que eres feliz, que tienes a aquellos que amas y te aman. Tu mujer y tu niña. Lo más importante, lo más básico. AMOR.
Y aquí, desde este lado del charco, alguien que también te adora.
Te deseo, mi querido, toda la felicidad del mundo, porque eres increíble. Uno de los mayores regalos de mi vida. Espero que todos tus sueños se hagan realidad.

ZORIONAK JON!!!

Y para completarlo, mi cielo, tu canción preferida...!!!
(no, no se me ha olvidado...)




Un beso enorme mi niño!!!

domingo 15 de marzo de 2009

Credos y San Patricio

San Patricio (latín: Patricius) fue un misionero cristiano y es conocido como el santo patrono de Irlanda, junto a Santa Brígida y San Columba, fue un predicador y religioso de Britania, tradicionalmente considerado el introductor de la religión cristiana en la isla.
Se convirtió en predicador del Evangelio en Irlanda, isla que en esos tiempos se encontraba dividida en numerosos clanes sometidos a la poderosa autoridad de los druidas.

El Día de San Patricio (Irlandés Lá 'le Pádraig o también Lá Fhéile Pádraig) es el día festivo que anualmente celebra a San Patricio (386-493), el santo patrón de Irlanda, el 17 de marzo. Es una fiesta nacional en la República de Irlanda (una fiesta por costumbre y no legal en Irlanda del Norte); en Montserrat; y en la provincia de Canadá de Terranova y Labrador.

El Día de San Patricio se celebra a nivel mundial por todos los irlandeses e incluso muchas veces por gente que no tiene ascendencia irlandesa. La celebración generalmente tiene por temática todo lo que es verde e irlandés; ambos, cristianos y no cristianos celebran la fiesta regularmente vistiéndose de verde, disfrutando de la gastronomía irlandesa la cual incluye col y bebidas irlandesas, y asistiendo a desfiles.

En algunos establecimientos se puede apreciar que se vende cerveza teñida verde para la festividad.

FUENTE: WIKIPEDIA

-----------------------------------------

Es curioso como los cristianos han tergiversado todas las celebraciones y dioses paganos. ¿En dónde radicó su fuerza? Aquí, como en todos los libros, se habla de los druidas como una gran fuerza. Y, efectivamente yo creo que lo fueron. Sin embargo, un curita los destrozó en plena región celta. Este San Patricio fue uno de los tantos que desprestigió la brujería. Uno de los tantos que alejó Avalon de los seres humanos. San Patricio llegó a Britania para convertir a la Diosa Brigid en "Santa Brígida", para hablar de las sacerdotisas de la Diosa como si de herejes satánicos se tratara. Ignoró por completo las tradiciones del pueblo y violentó sus creencias. Erigió Iglesias sobre los bosques sagrados. Decía que las sacerdotisas y druidas eran brujos porque creían en la videncia, en los seres fantásticos, los seres de los bosques, las hadas, los duendes... No obstante, elevaba por encima de su cabeza la biblia. Una biblia católica romana dónde se habla de una virgen que concibe un hijo, un ángel que anuncia la concepción y un santo que mata a un dragón. ¿Tan locos y brujos eran los druidas? Personalmente tengo la teoría de que los druidas eran demasiado espirituales y respetuosos como para ganarle la partida a los católicos apostólicos romanos. Ellos no levantaban el dedo hacia nadie profesara la religión o creencia que profesase. Creo que pensaron que podrían convivir en el mismo territorio sin ofenderse. Creo, incluso, que supusieron que podían aúnar fuerzas, ya que ellos concebían a las religiones como distintas expresiones del mismo Dios. Fueron aniquilados por una Iglesia que con la excusa de "evangelizar" arrasó con todas las creencias paganas del mundo. Casualmente, la celebración del Día de San Patricio es el 17 de Marzo... y en Britania el 21 de Marzo se celebraba Ostara, el equinoccio de primavera.

"El Festival de Ostara en el equinoccio de primavera marca el fin del invierno y el comienzo de la época del renacimiento (primavera) y es celebrado por el blot en honor de Frigg y Freya y/o el disir, el colectivo de deidades femeninas de la fertilidad. El "blot
" es una comida de celebración".

Sé que todo este discurso parece una diatriba odiosa contra el catolicismo, pero no es así. Me encanta el Día de San Patricio con su cerveza verde, los tréboles y miles de gnomos con ollas de oro al final del Arco Iris. Simplemente, es una forma de preguntarnos que pasó en ese entonces que los seres humanos dejamos desaparecer tantas cosas valiosas, tantos rituales que quedaron en el aire porque de ellos no se escribió. Era la época de las tradiciones orales, las enseñanzas directas, el hombre junto al hombre creando, descubriendo, construyendo historia y caminos de palabras y roces.
Qué pasó que perdimos la imaginación y la fe en los misterios, que pasó que dejamos que las brumas escondieran Avalon más allá de lo que nuestros ojos pueden ver. Y qué pasa ahora que resurge la necesidad en tantos de nosotros, los modernos, de encontrar aquellos senderos del pasado. ¿Qué hizo mal la Iglesia que nos educó para que decidiéramos alejarnos de su seno? ¿Qué nuevos conocimientos hemos descubierto que nos parecen más loables y nobles que los que poseíamos? Y a aquellos que aún poseen la fe católica, está bueno para pensar en el pasado y construir un futuro diferente. Sin imposiciones y mucha más tolerancia. Sin prejuicios y con la frente bien alta todos, maravillándonos con las bondades del cielo y la tierra. Orgullosos de nuestros espiritus que son libres de anidar en las creencias que mejor nos hagan sentir. Y jamás olvidar, que más allá de religiones, razas y géneros, todos somos seres humanos y habitamos este perfecto universo.