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domingo, 15 de junio de 2008

sábado, 8 de marzo de 2008

MUJERES

¡¡¡FELIZ DIA DE LA MUJER!!! Hoy es nuestro día, así que a cada una de mis lectoras, les dejo de regalo una rosa. Una bella, perfumada y delicada rosa. Porque todas nos merecemos una rosa y un poema.
A veces el poema, viene en forma de letras, a veces es un sencillo gesto, una mirada, un suspiro. Pero ese momento, nos sabe a poesía.
El libro de las fotos, es mío. No se los presto. Solamente lo traje para que lo vieran.
Porque quería hablarles de el. Sinceramente, pensé en regalarles yo misma el poema. Pero es como demasiado empalagoso viniendo de una mujer. Y, por otro lado, sé que todas han de vivir de una u otra manera ese instante donde todo se congela, el tiempo se detiene, el pulso se arracima en esa venita sutil cerca del cuello y nos cuesta respirar. Ese segundo, en que un momento se vuelve poesía.
Así que hoy les voy a contar como es, como empezó, mi día de la mujer. Y espero que todas nos cuenten como lo vivieron ustedes, que hubieran deseado que pase, como lo imaginaban o algún otro día, como hoy 8 de marzo, que pueda haber dejado una estela de dulzura en su recuerdo.
Hoy me levanté contenta, abracé y saludé a mi mamucha, y le propuse que fuéramos al super a comprar cosas ricas para agazajarnos todo el día. Mamá aceptó encantada, tomamos como una pava de mates... y para allá salimos.
De pasada, el guardia no estaba en la puerta del edificio como corresponde.
Hicimos nuestras compras y regresamos a casa. Cuando crucé la segunda puerta del edificio... el guardia (Julián, un capo) me detiene:

- Cherry... tenés un paquete.

Yo sabía lo que era. De hecho, ¡lo estaba esperando!. Es un libro. ¡Llegó mi libro!. Un libro que pedí que me regalaran. Un libro muy especial. Y llegó. Llegó hoy.
Miré a mi mamá espectante, que vino rapidito a sacarme unas cuántas bolsas de las que cargaba para que me quedara una mano libre. Y entonces lo recibí.
El asensor no fue tan veloz como hubiera querido, pero finalmente con un ruidito sordo aterrizó en mi piso.
En 5 segundos dejé las bolsas en el piso y abrí la bolsita del correo. Y ahí estaba. ¿Conocen esa sensación? Cuando te regalan algo que querías... y terminás de sacarle el envoltorio? Lo acaricié con cierta reverencia, la tapa... el lomo del libro... y busqué lo que más esperaba: mi segunda petición sobre ese libro... que me escribieran algo en la primer hoja. De puño y letra.
Y como todo lo esperado: Ahí estaba. La primer hoja completita... Mi primer sorpresa fué que estuviera escrita en letra manuscrita. Ahhhh (suspiro) ha caído tan en desuso la letra manuscrita! Y a mí me fascina tanto! Es tan gótica, tan dibujada... Curiosamente, esta era una letra preciosa. Digo, curiosamente, porque ya casi nadie la dibuja tan linda.
Mis ojos corrieron presurosos por la escritura. Tengo esa extraña capacidad de entender casi cualquier letra aunque sea la primera vez que la veo. Me deslicé y me dejé caer por esas palabras como si me dejara rodar por la ladera de una montaña.
Algunas palabras resaltaban (como si tuvieran luces de neón) en el papel. Todos los detalles habían sido cuidadosa y cariñosamente tenidos en cuenta. En la segunda hoja encontré una posdata. ¿No es la posdata un "plus" de lo que se lee? Cuando uno acaba de leer una carta y cree que ya está, que se quedó con ganas de más... aparece misteriosamente una posdata que nos brinda esa ligera brisa otoñal de la carta. La cereza del postre. Una posdata en la segunda hoja que me arrancó una risa.
Pero eso no era todo, noté el detalle del marcador que escondía el libro... no era una marcador cualquiera, sino uno hecho especialmente para ese regalo... un marcador original. Un detalle, una delicadeza.
Y por último, encontré algo más dentro del libro...: Un día de lluvia. Encontré un día de lluvia que me salpicó de nostalgia, de sonrisas, un día de lluvia, suelto en un papel, descripto por esa misma letra.
Era el libro que yo pedí, el regalo (MI regalo) del día de la Mujer, y era muchas cosas más que no esperaba y me maravillaron.
Y eso... que todavía no lo abrí. No comencé a vivir su historia, no me dejé llevar por su pasión, por sus tiempos violentos, por sus expresiones que pueden no ser las que yo conozco.
Me muero de la intriga, pero quiero disfrutarlo todo lo despacito que el me lo permita. Hoy mi día empezó impensablemente delicioso. Desesperadamente mejor de lo que me lo imaginaba. Ahora me muero de curiosidad, quiero abrir sus páginas y dejarme atrapar. Pero antes, voy a releer mi primer página... y a bañarme un rato más por esa lluvia que cae sobre mí sin mojarme.
Después... después adeudo una opinión, una crítica si se quiere... y no estoy muy segura de poder ser objetiva. Pero lo intentaré.
A algunos solo puedo decirles: GRACIAS. Y a las niñas, solo les deseo un instante de lo que yo sentí hoy...
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¡FELIZ DIA MIS QUERIDAS CHICAS!
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jueves, 14 de febrero de 2008

AMOR_SAN VALENTIN_Y_BODAS

Honestamente no pensaba escribir nada hoy. Sencillamente dejar pasar el día, como dice La India: Negándolo. Pero como siempre trato de explicarle a ella, a mi eso de la negación no se me da nada bien. O sea, que a pesar de mí misma, voy a decirles algo que no tenía pensado:
¡¡¡FELIZ DÍA DE SAN VALENTIN A TODOS LOS ENAMORADOS!!!
No voy a entrar en detalles tales como si este día vale para los que están enamorados y no son correspondidos o no. Que quién sienta que puede hacer suyo este día, lo festeje (solo o acompañado) y quien se sienta al margen, bueno, que se margine a gusto y piaccere. El tema es ser y estar como uno se siente. Sin mentiras ni caretas.
Yo estoy como el culo (PUNTO).
Pero bueno, la cuestión es que mi mundito miserable no es el del resto del universo, así que en lugar de llenarles la cabeza con boludeces tales como que este es un día hijo del marketing norteamericano, voy a pensar en ustedes y en un intento sobrehumano, hablaré hoy también de amor o no de amor, pero de sueños y tradiciones.
PERO ANTES de adentrarme en el tema, quiero que TODOS saluden a GILDA N. (de Tucumán). GILDA nos lee siempre según me enteré, aunque nunca nos deje mensajitos. Ustedes no la conocen, pero ella sí los conoce a ustedes. ¡Así que saluden no sean maleducados! Bueno, era para darle una bonita bienvenida a nuestra lectora anónima del día...
OK. Una vez dadas las explicaciones pertinentes del caso y habiendo saludado a GILDA voy a sumergirme en el tema pero haciendo un par de salvedades:
  • A las damas lectoras, cuando vayan a comentar, por favor háganlo desde la perspectiva de una mujer de entre 25 a 35 años soltera. Es decir: de la que nunca se ha casado.
  • Ignoremos por hoy, comentarios prácticos (del tipo todos los amores terminan en papeles de divorcio), porque estamos hablando de sueños, de romance (Si yo hago el esfuerzo uds. también pueden).

El tema es así: Anoche fui al cine (con mamucha, no piensen mal) a ver 27 Bodas. Es una comedia romántica que trata de una mujer que se ha pasado la vida soñando con su boda, y al no tener con quien casarse, se ha dedicado plenamente a ser "Dama de Honor". Tal es así, que ya ha cumplido ese papel 27 veces.

Ya no cuento más. lo usé de intro. La cuestión es que cuando salí del cine me quedé pensando que a las mujeres nos crían (desde chiquitas) para casarnos. Nos hacen soñar con ese momento desde siempre. Yo llevé la cola de la novia (del vestido de la novia, of course) por primera vez a los 4 años. Eso habrá sido unas 4 veces, a partir de los 8 hasta los 10, llevé los anillos un par de veces más. Mi primer "disfraz" de chiquita fue un vestido de novia diminuto. Nos regalan muñecas que tratamos como si fueran nuestros niños. Nos regalan la cocinita. Hasta tuve una escobita de tamaño de niña. ¡Que joyita!
Lo malo de todo esto, es que no nos avisan de que mientras nosotras jugamos a casarnos, educan a los varones para que huyan de los compromisos y no quieran casarse Jamás. Mierdas culturales.
Claro, cuando una se va haciendo grande, se va dando cuenta de que hay algo que no va bien. Porque nuestros amigos varones sueltan frases del tipo: "Nunca le hables de compromisos a un hombre hasta que no lo haga el primero. Y NUNCA, NUNCA, hables de casamiento".
Ajá! Que problema, no? La cosa hoy, es así: No tengo novio. Puedo hablar o escribir de lo que quiera. Así que sí, voy a hablar de CASAMIENTO. Mala palabra. Chancha. Cochina. Sucia. Eso no se dice! (JA!)
Muchachos, es hora de huir! (veánlos salir corriendo como rata por tirante JIJI). En lo personal, me he pasado toda mi vida soñando el momento de entrar vestida de blanco a la Iglesia. Sí, es verdad, soy agnóstica, ¡pero el vestido y la fiesta no me lo quita nadie! Sí, aquí, la que suscribe, quiere algún día casarse.
Ahhhh... que ganas tenía de decirlo así, de una, sin tartamudeos. ¿Puedo de nuevo? Algún día, quiero casarme.
(Se escuchan campanas de Iglesia y un coro entonando el "Aleluya")
Pero los hombres de mi edad (bueno, más o menos de mi edad): NO. ¿Entonces qué?. Hace unas semanas veía "Orgullo y Prejuicio", bien al comienzo está la familia reunida y la madre enloquecida diciéndole al marido que se ha mudado un vecino de unos 30 a 35 años. Con muy buen pasar económico y soltero! En esa época, eso solo podía significar una cosa. Tenía que casarse con una de sus 5 hijas a como diera lugar.
El asunto es que un varón, soltero a esa edad, y con la posibilidad de mantener a una mujer, solo podía hacer una cosa: casarse. ¡Que sencilla era la vida entonces! (claro a menos que fueras mujer, tuvieras mas de 25 años y continuaras soltera... porque ya eras una solterona, mejor dedicate a vestir santos!).
Ahora empezás a vestir santos a los 15 esperando que a los 30 se te haga el milagro. Porque sí, es un milagro. Y si tenés más de dos dedos de frente y un poco de caracter, mejor que te dediques a vestir santos, hacer de monaguillo, barrer la Iglesia y llevar las flores para las misas de Domingo.
Esto fue lo que soñé gran parte de mi vida. Y algún día lo tendré (lo digo más que nada para que no empiecen a darme palmaditas en la espalda).
PERO con el correr de los años una mujer va madurando y se da cuenta de que el casamiento NO ES LO MÁS IMPORTANTE. Sí, lo soñamos. PERO YA NO ES NUESTRA META. Claro que me gustaría, pero si mi pareja no lo quisiera, no habría problemas. O si no fuera creyente, o si fuera contra sus convicciones, Qué sé yo.
La verdad, es que, al margen del sueño, queremos una realidad. La realidad es la pareja, es el día a día, son los proyectos comunes, es pelear juntos para el mismo lado. La realidad es amarse casi todos los días (como dice el cura de la película italiana "Un Casamiento Inolvidable" - película que tendrían que ver todos los chicos y chicas adolescentes por cierto, bueno, y no tanto, yo se la haría ver a más de un adulto que conozco). La realidad es poder hablar verdaderamente de "nosotros" y no "de a dos".
Escuché alguna vez que la realidad es el más bello sueño. Y así debiera de ser el Amor. Conciliar, negociar, ceder, amar, entregar, recibir, hablar, hacer el amor, reir, llorar, cantar, bailar, estar... todo sin que uno se de cuenta.
Y no lo que es casi siempre, tirar cada cual para su lado, pelear individualmente por sus cosas, sus tiempos, sus espacios. Guerrear el poder de hacer ceder al otro, cuando no me costaría nada hacerlo a mí. Ponerse metas que ignoren las necesidades de mi compañero/a. No saber estar con y para el otro. Exigir compañía y después ni acordarme de que el otro también la necesita. Huir de los compromisos, esos mismos compromisos que esperamos nos cumplan a nosotros. Estallar en llantos cuando nos damos cuenta de que en verdad estamos solos. Y a veces, efectivamente estamos solos, porque el otro se ha ido o lo he dejado ir. Pero otras veces estamos solos aún estando acompañados y esa es la más triste de las soledades. Porque algo hemos hecho para que nos dejen, para que no nos miren. Quizás siempre nos creímos el ombligo del mundo y el mundo decidió mostrarnos que en su anatomía, no hay ombligos. Nos gobierna el orgullo y el individualismo.
La mayoría, no somos felices o lo somos por muy cortos períodos de tiempo. No sabemos luchar por el amor, defenderlo de las tonterías del día a día. No sabemos ser "pareja". Apenas llegamos a "novios" - "noviecitos". Dos personas jugando al amor, pero sin saber como ser uno.
Al final, aprender eso, hacer eso: Hacer una PAREJA. Es construir realidad. Una realidad que ningún tropiezo logrará derribar. Porque siempre tendremos a alguien que nos sostenga. Soñar una realidad, realmente soñar. Eso es lo que importa. Lo demás, incluso el tan añorado casamiento, incluso la más bella boda, es apenas un adorno, un momento, un instante dentro de toda una vida.


Hoy, en el Día de los Enamorados... aún amando en el desamor, otros amando y siendo amados, otros sin siquiera amar: Hablamos de Amor.

Otro post donde hablamos de Amor y Pareja: HAZ CLIK AQUÍ

lunes, 24 de diciembre de 2007

FELIZ NAVIDAD


Que estas Navidades, sean tan felices como divertidas.
Mis mejores deseos para estas Fiestas para todos aquellos que día a día hacemos
"Elucubraciones Alunadas"
¡¡¡Porque este lugar no sería tan maravilloso sin vuestra presencia!!!
¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

ACID CHERRY®

lunes, 13 de agosto de 2007

A WENDY Y PETER EN EL DIA DEL NIÑO!

Bueno, hemos pasado el Día del Niño! El post de hoy va a ser un poco generalizador. Uno siempre trata de evitarlo, pero al escribir, es un poco complicado. Así que ahí voy!
Vieron que los hombres tienen un GRAN niño dentro suyo toda la vida? Sí, todos lo tenemos, pero ellos, el género masculino, los marcianos, lo tienen potenciado! Y sí, soy mujer, hija, hermana, tía, amiga y novia de hombres. Novia de uno solo, valga la aclaración! Es que les estoy viendo la carita de picardía que pusieron nada más leerlo. JA! No habrán pensado que se me iba a escapar, no?!
El tema es que ellos, son como "niños grandes". Se me ocurre que es na cuestión de crianza. A las mujeres nos educan para ser esposas (hacer rendir hasta el último peso de la casa y que haya de todo, le llaman "economía doméstica") y madres (o sea, ser las "brujas" que mandan a los niños a bañarse, a hacer las tareas, a cuidar que no se rompan una pierna cada vez que se suben a un árbol, a que se acuesten temprano, etc. Somos las malas.) En cambio, los hombres son los que se encargan de comprar los elementos tecnológicos (porque generalmente saben de eso más que las mujeres), léase: el televisor, el DVD, el equipo de música, la Play Station 2... básicamente, todo lo de la casa que es "divertido". Que ollas, ni súper, ni útiles de la escuela!!! Y además, son los que mientras nosotras los miramos atemorizadas, construyen con los gurrumines "la casita del árbol", los llevan a patinar, o a jugar carreras de bici cross. Ellos no son repetitivos e insoportables, cuando ellos hablan, es "la voz de la autoridad" la que resuena... y jamás se atreverían a llamarlo "malo", porque dá miedo.
Pero bueno, así es la vida, estos son los papeles.
Yo no soy madre aún, pero tengo novio, y ya acepté que él será quien malcríe y yo quien críe. Cada cual con su papel. Pero esto no es casual.
Mi novio, como todos los hombres tiene un niño dentro. Y saben qué? AMO eso de él. Adoro su cara traviesa, sus juegos infantiles. Cuando me agarro de su mano y me dejo llevar al juego, vuelvo a ser niña. Es tan refrescante!
Como todos tengo mi niña interior, pero su niño interior brilla permanentemente. Me hace saltar por la calle, reirme de pavadas, me invita a patear hojas secas en otoño y a hamacarnos en una plaza en primavera. Su niño interior es fresco, divertido, ingenuo. Es un tesoro que espero que nunca pierda porque es completamente adorable. Y los chicos se mueren por él!

El hombre adulto, los marcianos, parecen estar separados en dos facetas: La laboral y la privada. En la laboral son responsables, competentes y competitivos. Estrictos y detallistas. Maduros y exigentes.
Y en la privada... son unos niños grandes.
A veces pienso que ante determinadas situaciones quisiera que fuera más maduro, más serio, más "adulto". Y es entonces cuando miro a mi alrededor "a los hombres". Esos que son serios, maduros y adultos. A los que parece que han abandonado a su niño interior en el País de Nunca Jamás. Y me miro a misma, que muy pocas veces puedo dejar a mi niña interior corriendo despreocupadamente en una plaza... y veo la verdad.
Pedir tres facetas, quizás, sea pedir mucho. Y si tengo que elegir me quedo sin pensarlo con ese niño incorregible, pícaro, travieso, lleno de vida que es y será.
Honestamente, cuando pienso en esto me doy cuenta de lo muchísimo que amo a ese inmenso Peter Pan de 1,94 m. que la vida me regaló. Como me divierto, disfruto y me regodeo en sus juegos, bromas y forma de amar.
Por eso hoy quise rendirle homenaje al niño que hay dentro de cada hombre. Porque nos llenan de luz, de amor, de diversión y magia. Porque nos brindan cada día lo más puro que tienen dentro: su niño. Lo más vulnerable, lo más preciado, lo más hermoso: su espontaneidad y humor.
Tengo ganas de irme a jugar, de volver a saltar por la vereda, de perseguirnos por la casa, de tirarnos en el pasto de un parquecito rosarino. Tengo ganas de tomar Nesquik con galletitas caseras, de mirarte a los ojos y ver a ese niño de mirada vivaracha y cómplice que me promete nuevas aventuras y fantásticos mundos por descubrir.



Espero haberles dado ganas a todas las lectoras femeninas, de ir a abrazar y estrujar a su Peter Pan personal. Y a todos los hombres de ir a plantarse delante de sus Wendy's con carita de "¿vamos a hacer una travesura?".
Y a mi querido Peter Pan, no tengo más que agradecerle por tantas cosas hermosas que me hace vivir. Tengo ganas de jugar ¡y perderme en el País de Nunca Jamás!
¡FELÍZ DÍA DEL NIÑO PARA TODOS!